Una demostración para dar a conocer de qué es capaz el arte inglés
Reino Unido siempre ha sido un país importante para el mundo por muchos atributos, entre los cuales se puede citar, los avances de la revolución industrial, su participación en la Unión Europea y la conquista de las trece colonias norteamericanas. Sin embargo, hay otro pilar que no se puede dejar a un lado, en el cual la nación desde sus inicios se ha propuesto lograr alcanzar a pesar de la aparición de desafíos que ocurren en el día a día, con el fin de llegar a ser un máximo representante a lo largo de la historia hasta nuestros días.
Este pilar del que hablo es la industria automotriz, si observamos y analizamos detenidamente se puede afirmar, que casi todos los países del mundo tienen su propia fábrica de vehículos con el fin de negociar, vender y ganar más riqueza. En cambio, esta tarea no es tan fácil de ejectuar, ya que desde décadas atrás en este mundo ha existido una competencia extremadamente poderosa, y con ella un sin número de retos de carácter tecnológicos, mecánicos y atractivos por resolver, para aquel que quiera ser considerado el rey de ventas de autos a nivel mundial.
En este caso, si visualizamos al pueblo inglés con sus marcas de autos, podemos identificar que realmente como toda nación en el planeta tierra, su visión y objetivo es la de llegar a ser un pueblo próspero y rico. Esto se puede demostrar por ejemplo, con la aparición de los Land Rovers, siendo estos vehículos hasta el siglo presente, unos auténticos y únicos todoterrenos a nivel mundial a diferencia de sus competidores. En cambio, a parte de haber conquistado ese campo en el mercado automotriz, todavía hasta la actualidad existe un campo que ha requerido de muchos esfuerzos para conquistarlo, y ese campo es el lujo sobre ruedas.
Desde tiempos remotos se sabe que otros países como Alemania, en especial, y los Estados Unidos y Japón han batallado dentro de este segmento desde siempre con modelos importantes como el Camry, el Lincoln y el Mercedes Benz como tal, dejándo de esta forma un escenario competitivo y a la vez también desafiante para Gran Bretaña, a fin de navegar dentro de estas aguas de lo que sería el mercado para esos siglos.
Sin embargo, los británicos no se quedaron de brazos cruzados sentados en una silla, sino que actuaron en dar lo mejor para entrar en esa órbita de reconocimiento en que se encontraban esos países en lo que era el concepto del automóvil. Y una de las obras de artes que estuvo ahí para cumplir ese sueño y que quiero compartir con ustedes lectores y amantes de los carros, es el Rolls Royce Silver Shadow, que como muchos otros productos de lujo hasta nuestros días continúa su trayectoria brindando un lujo, estilo y confort sin igual en comparación a otras berlinas de lujo.
Un poco de historia
Esta clásica berlina de lujo británica inició su período de fabricación entre los años 1965 hasta 1980, brindando una demostración al mundo entero de lo que era capaz de hacer el arte inglés en todo su esplendor, yendo desde una carrocería atractiva hasta un interior que lograra parecer un palacio de reyes por sus cualidades decorativas.
Este auto fue presentado en el salón de la ciudad de Londres, Reino Unido, en octubre de 1965. Además de este dato, es importante también destacar que su diseño de fabricación fue idea del diseñador británico John Polwhele Blatchley.
A pesar de la participación y presencia de Blatchley en la creación y diseño de este auto, otros diseñadores como Crece, Mulliner y Park Ward unieron sus fuerzas y conocimientos para trabajar en este proyecto.
Aspectos mecánicos
El Silver Shadow traía consigo la opción de cuatro puertas siendo esta la única en su diseño, incluyendo motores de 6.2 litros y 6.75 litros, ambos de ocho cilindros. El primero entregaba unos 172 caballos de fuerza, mientras que el segundo aumentaba su potencia a los 189 caballos de fuerza.
Dichos motores estaban acoplados a una transmisión Turbo Hydramatic 400 que era proporcionada por la compañía General Motors execptuando a los modelos anteriores al 1970 que venían con el volante al lado derecho.
Otras de sus características que lo hacían único, eran sus frenos de disco en lugar de los de tambor y su suspensión trasera independiente en comparación con la rígida presente en autos anteriores. Su sistema hidraúlico era otro atributo a favor en frente de sus competidores, ya que permitía controlar tanto la parte trasera como delantera del carro ofreciendo un sistema de nivelación al momento de conducir.
Por último, su distancia entre ejes era de 224 pulgadas equivalente a 5,700 milímetros, y su peso era de 4,700 libras esto siendo equivalente a unos 2,100 kilogramos. Su precio en ese tiempo rondaba las 6,557 libras esterlinas.
Interior
Su interior contaba con acabados de piel en sus asientos y puertas en colores Beidge, Marrón, Negro, entre otros más. Dicho interior contaba también con los mejores acabados de madera en áreas del tablero, paneles de las puertas y en las mesitas colocadas en la parte de atrás de los asientos.
En un principio estaban presentes los cristales manuales hasta llegar a ser reemplazados por los automáticos dando un mejor confort a los pasajeros. Aparte de esto, llevaba descansabrazos en la parte central entre el conductor y el pasajero delantero y en la parte central del asiento trasero para aquellos que iban abordo en la parte de atrás.
Su interior además traía consigo un reloj que marcaba la hora, un radio y un volante representativos para esa época, incluyendo los clásicos seguros y manijas acabados en cromo en las puertas.
Exterior
Su exterior era hermoso, debido a la presencia del cromo en las puertas, parrilla frontal, defensa trasera y delantera, espejos exteriores y faros delanteros y traseros.
Su carrocería era robusta y destilaba un estilo clásico pero a la vez moderno y atractivo para la época.
Bibliografía
https://www.ecured.cu/Rolls-Royce_Silver_Shadow






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